Gestionas tu tesorería rezando a fin de mes. Hay una forma mejor: verlo venir a 13 semanas
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Si gestionas una pyme, probablemente sabes con bastante exactitud cuánto dinero tienes hoy en el banco. La pregunta difícil es otra: ¿cuánto tendrás dentro de ocho semanas? Y la mayoría de las empresas no lo sabe hasta que el problema ya está encima.
La herramienta que resuelve esto no es compleja ni cara. Se llama previsión de tesorería a 13 semanas, y es uno de los primeros cuadros que montamos en cualquier pyme que quiere dejar de gestionar la caja por instinto.
Por qué 13 semanas
13 semanas es un trimestre. Es el horizonte perfecto: lo bastante largo para anticipar tensiones de caja antes de que ocurran, y lo bastante corto para que tus estimaciones sean realistas y útiles. Más allá de tres meses entras en el terreno del presupuesto anual; más acá te quedas sin margen para reaccionar.
La clave es que sea rodante (rolling): cada semana añades una nueva al final y actualizas la realidad de la que acaba de pasar. Así siempre miras tres meses hacia adelante.
Qué incluye (y cómo se construye)
Una previsión de tesorería no es tu cuenta de resultados. Aquí solo importa cuándo entra y sale el dinero de verdad, no cuándo se factura. Su estructura es simple:
- Saldo inicial de la semana (lo que tienes al empezar).
- Cobros previstos: clientes, según sus plazos reales de pago; otros ingresos; devoluciones de IVA.
- Pagos previstos: proveedores, nóminas, alquileres, impuestos (IVA, IRPF, Sociedades), cuotas de préstamos, suministros y otros.
- Flujo neto de la semana (cobros − pagos).
- Saldo final = saldo inicial + flujo neto. Y ese saldo final es el saldo inicial de la semana siguiente. Así se encadenan las 13 semanas.
El detalle que lo cambia todo: no apuntes las facturas por su fecha de emisión, sino por la fecha realista de cobro o pago. Si un cliente te paga a 60 días, ese cobro va donde toca, no donde te gustaría.
Qué empiezas a ver
Cuando tienes este cuadro delante, aparecen cosas que antes no veías:
- La semana en la que vas a estar justo de caja — con tiempo para mover un pago, acelerar un cobro o tirar de la línea de crédito con cabeza, no con prisa.
- El impacto real de un cliente que se retrasa.
- Si puedes permitirte esa inversión, esa contratación o ese pago de impuestos sin ahogarte.
Dejas de reaccionar y empiezas a anticipar. Esa es, en una frase, la diferencia entre tener contabilidad y tener dirección financiera. Si quieres el porqué de fondo, lo contamos en «Facturo más que nunca, pero no tengo dinero en el banco».
Empieza hoy con una plantilla
Para que no partas de cero, hemos preparado una plantilla de previsión de tesorería a 13 semanas lista para usar: solo tienes que rellenar tus cobros y pagos previstos; los saldos y alertas se calculan solos.
El contenido de Strategic CFO tiene carácter informativo y divulgativo y no constituye asesoramiento financiero, fiscal ni legal personalizado. Cada empresa debe analizar su situación particular antes de tomar decisiones.
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